Estilo de vida
El placer de preparar una mesa para dos
Detalles sencillos que convierten una comida cotidiana en un momento para compartir.

Detalles sencillos que convierten una comida cotidiana en un momento para compartir.
Empieza por despejar el espacio
Retira de la mesa aquello que no forme parte de la comida. Tener sitio para los platos y las bebidas hace más cómodo el encuentro y evita interrupciones. No necesitas una vajilla especial: combinar los utensilios que ya utilizas puede resultar agradable y personal.
Escoge una preparación manejable
Piensa en lo que os apetece y en el tiempo disponible. Es preferible una comida sencilla que puedas servir con tranquilidad a varios platos que exijan atención constante. Ten presentes las alergias y preferencias, y conserva los alimentos siguiendo sus indicaciones.
Añade un detalle sin recargar
Una servilleta diferente, una pequeña rama en un recipiente o una jarra bonita pueden dar carácter al conjunto. Deja libre la línea de visión y evita objetos que molesten al servir. Si utilizas velas, colócalas de forma segura y no las dejes desatendidas.
Comparte también la preparación
Poner la mesa, elegir la música o recoger después pueden formar parte del momento. Reparte las tareas de una manera que os resulte cómoda. La intención de estar presentes y conversar suele pesar más que cualquier detalle decorativo; esa es la parte que merece conservarse.


